22 agosto 2007

Ra-Ta-Tui

La verdad es que es mucho más sencillo escribir sobre lo malo que sobre lo bueno. Uno busca una frase ingeniosa aquí, un chascarrillo allí y en un momento está todo hecho. Cuando se trata de explicar por qué algo te entusiasma es cuando empiezan a faltar las palabras. Ser exacto con la descripción de sensaciones que te produce algo es más dificil que sacar el cuchillo de trinchar. Todo esto lo explica mucho mejor Anton Ego, el crítico culinario de Ratatouille, en su reseña final. Es una de las cargas de profundidad de una película que nadie debería perderse.


Pocas pegas, ninguna de hecho, le puedo poner a la versión americana de The office después de haber visto 54 capítulos en dos semanas. Parece que se hubieran alineado los planetas para que todo encaje a la perfección. Ni un solo personaje sobra, todos los actores están perfectos y tanto las historias puntuales como los arcos fluyen con total naturalidad. Nada da la sensación de ser forzado y poco a poco los personajes se quedan para siempre en la memoria.

Por si fuera poco de vez en cuando la serie te regala algún momento en el que te frotas los ojos ante lo que ves. En el capítulo 2x18 - Take your daughter to work day, tenemos lo que podría llamarse a partir de ahora, aunque se rodara antes, un momento Ra-Ta-Tui inmenso con un video que en unos segundos nos deja llenos de ternura y simpatía hacia un personaje que muchas veces nos ha podido sacar de quicio. Toda la vida de un hombre queda a la vista mientras se mira en el espejo de su niñez y ya nunca más podremos echarle nada en cara, ¿o sí?



Dejo el diálogo para los que lo necesiten:

- ¿Cómo te llamas?
- ¡Soy yo! ¡Ése soy yo!
- ¿Cuál es tu asignatura favorita?
- El recreo.
- El recreo. Dime, ¿qué quieres ser de mayor?
- Quiero casarme y tener 100 hijos, para poder tener 100 amigos y así nadie podrá negarse a ser mi amigo.
- Bien. Fue un placer hablar contigo. Volvemos con usted, Srta. Trudy.
- ¿Te has casaso?
- No.
- ¿Por qué no?
- Nunca surgió.
- ¿Tienes hijos?
- No.
- ¿Tienes novia?
- Me va bien.
- ¿Chet era simpático entonces?
- Sí.
- Hasta yo tengo novia.
- Bien. De acuerdo. Está bien.
- ¿No llegaste a ser lo que querías ser?
- Supongo que no.
- Tengo mucho trabajo que hacer así que tomaré una porción de esta deliciosa pizza y me iré a trabajar. Adiós.

5 comentarios:

joan dijo...

supongo que lo único que se le puede echar en contra es si era necessaria una versión yanqui o con la british ya era suficiente.....

Petu dijo...

Siempre he dicho que la clave para comprender a Michael Scott es ver ese video de su infancia. Explica TANTAS cosas... a partir de ahi ya solo puedes quererle. Entiendo que Pam y Jim le quieran tanto a pesar de todo, y le intenten proteger de los outsiders (porque ellos si tienen derecho a reirse de el XD).

Deckard dijo...

Uno puede tener dudas de si es necesaria antes de verla. Después de verla no es sólo necesaria es indispensable.

Otro capítulo para entender a Michael es "El cliente", cuando va con Jan a convencer al del ayuntamiento. Ahí se ve no es un simple inútil.

Y-aqui dijo...

Estoy completamente enganchado a esta serie. Voy con un ritmo parecido al tuyo, a punto de comerme la tercera temporada del tirón también.
Michael Scott es un personaje genial. Tan real como la vida misma, un triste al que quieres, no por lástima o pena, si no porque acabas por comprenderle. Steve Carrell es un lujo de actor que consigue explicarnos todo lo que pasa por la cabeza del personaje en esas situaciones tan embarazosas que se pasa el día viviendo sólo con los ojos.

Dos momentos Michael que me encantaron:
1) los premios dundy, cuando tras humillarle los del bar, se alegra al ver que algunos trabajadores le animan a continuar (cuando sabe que les está aburriendo a muerte)
2) las olimpiadas que prepara Jim, cuando le dan una medalla no ganada y se emociona.

Deckard dijo...

Y como momento estelar el baile en el barco... De todas maneras es un no parar porque hay miles.