Cuento de Navidad o Los Goonies de Peñíscola, vuelve a caer en todos los horrores de la serie de Películas para no dormir. Están empeñados en hacer cosas de 70 minutos (para sacar pasta en el videoclub) y en lugar de algo resultón de 30 minutos logran esperpentos con gigantismo.

En la de Paco Plaza tenemos media hora de mamoneo. Un rito voodo que cambia la historia, la historia que acaba y entonces quedan 10 minutos en los que lo bueno se queda en off. Lo primero que llama la atención es el esfuerzo en hacer guiños a los que crecimos en los 80 con unos niños freaks multirefenciales poco creíbles. Pero lo peor es que están tan preocupados de guiñar que se pasan media película con los ojos cerrados.

Lo mejor de la película son los cortos fragmentos de una película de zombies protagonizada por Elsa Pataki y Loquillo (como lo oyen). Estos trozo están repartidos para provocar sorpresa con el tema de un rito vodoo que se usa para crear zombies. Lo que pasa es que los niños lo emplean y luego tiene consecuencias que nos narran en otro fragmento de la película. El problema es que los niños han visto la película y saben lo que puede ocurrir con lo cual es un truco barriobajero para meter un final sorpresa.

La película de Enrique Urbizu es un rocambolesco batiburrillo en el que cabe de todo. Entonces cuando llega el final la única forma de hacer que todo cuadre es que se lo ha imaginado uno de los personajes. Típico truco de garrafón cuando la cosa se te ha ido de las manos.

Hay un par de escenas meritorias pero aquí Urbizu está muy lejos de Todo por la pasta o La caja 507. Por supuesto cae en los vicios de siempre, tras media hora más o menos aún no se sabe de que va la película. Tras un asesinato intentan tomarte el pelo haciéndote pensar una cosa y reforzándolo con engaños, pero claro cuando se descubre el pastel te das cuenta (y ellos) de que nada encaja. ¿Solución? Pues como dije antes fue un sueño. Hay que tenerlos cuadrados.

Mi ranking final de las Películas para no dormir sería el siguiente:
La habitación del hijo
Cuento de Navidad
Para entrar a vivir
La culpa
Adivina quién soy
Regreso a Moira
La linea que separa la primera del resto no es un error. Es increíble que este ranking, con lo fácil que lo puso Balagueró para ser el peor...

En la de Paco Plaza tenemos media hora de mamoneo. Un rito voodo que cambia la historia, la historia que acaba y entonces quedan 10 minutos en los que lo bueno se queda en off. Lo primero que llama la atención es el esfuerzo en hacer guiños a los que crecimos en los 80 con unos niños freaks multirefenciales poco creíbles. Pero lo peor es que están tan preocupados de guiñar que se pasan media película con los ojos cerrados.

Lo mejor de la película son los cortos fragmentos de una película de zombies protagonizada por Elsa Pataki y Loquillo (como lo oyen). Estos trozo están repartidos para provocar sorpresa con el tema de un rito vodoo que se usa para crear zombies. Lo que pasa es que los niños lo emplean y luego tiene consecuencias que nos narran en otro fragmento de la película. El problema es que los niños han visto la película y saben lo que puede ocurrir con lo cual es un truco barriobajero para meter un final sorpresa.

La película de Enrique Urbizu es un rocambolesco batiburrillo en el que cabe de todo. Entonces cuando llega el final la única forma de hacer que todo cuadre es que se lo ha imaginado uno de los personajes. Típico truco de garrafón cuando la cosa se te ha ido de las manos.

Hay un par de escenas meritorias pero aquí Urbizu está muy lejos de Todo por la pasta o La caja 507. Por supuesto cae en los vicios de siempre, tras media hora más o menos aún no se sabe de que va la película. Tras un asesinato intentan tomarte el pelo haciéndote pensar una cosa y reforzándolo con engaños, pero claro cuando se descubre el pastel te das cuenta (y ellos) de que nada encaja. ¿Solución? Pues como dije antes fue un sueño. Hay que tenerlos cuadrados.

Mi ranking final de las Películas para no dormir sería el siguiente:
La habitación del hijo
Cuento de Navidad
Para entrar a vivir
La culpa
Adivina quién soy
Regreso a Moira
La linea que separa la primera del resto no es un error. Es increíble que este ranking, con lo fácil que lo puso Balagueró para ser el peor...








