Mostrando las entradas con la etiqueta Studio 60. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Studio 60. Mostrar todas las entradas

18 septiembre 2007

60 entre 30 no es igual a 2

Ya tengo casi acabada Studio 60 y mientras la veo tengo la misma sensación que con los últimos partidos del Madrid Galáctico: hay chispazos de genio pero no se suda la camiseta. Si el mejor capítulo de una serie es el piloto mal andamos.


El primer capítulo es deslumbrante y lleno de situaciones ocurrentes, te presentan a todos los personajes perfectamente y todo está rodado con largos planos secuencia marca Urgencias o El ala oeste. Para rematarlo acaban con Queen, me tenían en el bolsillo. Sin embargo, a partir del segundo capítulo empiezan las cosas que no me gustan. Lo peor de todo es el divorcio entre lo que nos dicen y lo que vemos.

Jordan McDeere (Amanda Peet) decide recuperar a los antiguos cerebros del programa Studio 60 para devolverle la gloria perdida. ¿Por qué? Porque Matt Albie (Matthew Perry) es un genio y el mejor guionista del mundo mundial, pero resulta que cuando nos cuentan los chistes o vemos los sketches no es que no te rías, es que la sonrisa huye despavorida. Si a uno le da por comparar, por ejemplo, las noticias de Studio 60 con el Daily Show con Jon Stewart se le cae el alma a los pies. La opción lógica, si no eres gracioso, es no mostrar los chistes. Pero se reincide en el error una y otra vez.


Aquí llega otro problema, durante muchos de los capítulos se rellena el tiempo con trozos del programa o con actuaciones musicales que no tienen otra razón de ser que lograr alcanzar los 40 minutos. En otros capítulos hay tramas que son un relleno total, por ejemplo en Día de Nevada, todo lo que ocurre en el estudio sobra porque el interés está a cientos de kilómetros de allí.

Que Verónica Mars sea más lista que el espectador no es un problema, que los chicos de El ala oeste sean más listos tampoco, pero cuando el guionista se proyecta en el programa para decirte que es más listo que tú, puede que se te atragante un poco. Está bien que los programas tengan su ideología más o menos definida, pero Aaron Sorkin se pasa tres pueblos dando lecciones, la serie es demasiado didáctica. Incluso hubo un momento en el que pensé en contar las veces que dicen derecha cristiana, pero tampoco era plan.

En el casting hay una falta de química tremenda entre Sarah Paulson y Matthew Perry y siendo esta relación una de las bases del tinglado, hace que la torre de Pisa se siga inclinando. ¿Por qué la sigo viendo? Porque me gustan Matt y Danny, aunque si no fueran interpretados por Perry y Whitford no sé si los aguantaría. También me gusta el presidente de la cadena, Jack Rudolph, y Amanda Peet está excelente. Por ellos sigo, aunque tengo que hacer un esfuerzo y eso no es bueno, por eso la gente se fue yendo de Studio 60.


Mientras Sorkin y los suyos pensaban en ganar la liga usando solo el escudo de la camiseta, llegó un equipo pequeño y se llevó el título. 30 Rock (lo del número parece hasta una coña) con la mitad de duración y muchísimas menos pretensiones, nos muestra casi lo mismo del funcionamiento interno de una cadena de televisión. Esta sitcom te da un codazo cómplice en lugar de sacar un pizarra y explicarte las cosas como si tuvieras cinco años. Con quién prefieres pasar el rato, ¿con los colegas o con la señorita Rottenmayer?

And the winner is...