Desde siempre la ciencia ficción ha servido de coartada para hacer críticas más o menos veladas a la realidad. Con la excusa de monstruitos y navecitas muchos no reparan en las metáforas, pero con la tercera temporada de Battlestar Galactica (BSG) hasta el más despistado se dará cuenta de dónde están dando los golpes.

Tras la despedida de El ala oeste creo que las únicas series políticas que quedan son BSG y Roma. A parte de lo que se disfruta la serie de por sí, los paralelismos con la guerra de Irak la han hecho subir muchas enteros en mis preferencias (si es que podía subir más). Me da miedo mirar en foros como se han tomado la nueva temporada en USA por si me revientan alguna sorpresa, pero el brutal contraste con la relalidad me parece de una valentía que hay que elogiar.

Es magnífico ver como han sabido crear un universo totalmente gris dónde la frontera entre el bien y el mal, la fidelidad y la traición o los héroes y los villanos, es tan difusa y tan deudora del punto de vista. Ya recomendé la serie en su momento, pero si alguien no la ha visto está dejando pasar una joya televisiva que por algún motivo es ignorada en los premios de manera sistemática.

Tras la despedida de El ala oeste creo que las únicas series políticas que quedan son BSG y Roma. A parte de lo que se disfruta la serie de por sí, los paralelismos con la guerra de Irak la han hecho subir muchas enteros en mis preferencias (si es que podía subir más). Me da miedo mirar en foros como se han tomado la nueva temporada en USA por si me revientan alguna sorpresa, pero el brutal contraste con la relalidad me parece de una valentía que hay que elogiar.

Es magnífico ver como han sabido crear un universo totalmente gris dónde la frontera entre el bien y el mal, la fidelidad y la traición o los héroes y los villanos, es tan difusa y tan deudora del punto de vista. Ya recomendé la serie en su momento, pero si alguien no la ha visto está dejando pasar una joya televisiva que por algún motivo es ignorada en los premios de manera sistemática.





