18 abril 2008

Me llamo Larry

Curb your enthusiasm sería algo así como el reverso tenebroso de Me llamo Earl. En ambos casos el karma sobrevuela las tramas, mientras que Earl Hickey se mete en líos para lavar sus malas acciones, Larry David comete alguna insignificante mala acción que al final tendrá sus consecuencias.


Al igual que Extras, la serie de Larry David no creo que sea para todos los públicos porque la sensación de nerviosismo ante el jaleo que se avecina y la vergüenza ajena puede ser insoportable. Larry David, Ricky Gervais o Ben Stiller (¿casualidad que fuera el primer invitado de Extras?) disfrutan llevando a sus personajes al ridículo más espantoso.

La serie es sádica y se recrea en la desdicha del protagonista pero a su vez Larry se lo busca. Su personaje no es un modelo para la empatía de los espectadores, es borde, antipático, mal educado y más, pero lo bueno es que no tiene nada que no podamos reconocer en nosotros mismos. Funciona porque todos tenemos nuestro pequeño Larry aunque nunca salga a flote en toda su enormidad siempre está presente la punta del iceberg.


También es indispensable en la serie Cheryl Hines como la esposa, porque algunas veces el inicio de la ruina es algún desencuentro entre los dos. La escena inicial del capítulo 4, La pulsera, es modélica y la pareja que no se sienta identificada me gustaría que me dijera si queda muy lejos su planeta natal de la Tierra.



Si tengo un rato, luego lo subo es castellano.

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